martes, 19 de mayo de 2015

DE MADRID A DÍLAR PASANDO POR LA SIERRA

Como si de un cuento se tratara en nuestra clase nos trasladamos de la gran ciudad al campo como por arte de magia. Dos rubias princesas nos han contado emocionadas sus relatos. 
La una, con su viaje en AVE a la capital, la espera en Antequera, sus juegos en la estación, el hotel, el museo arqueológico, los churros, Atocha, el viaje de vuelta  y la compañía de su maravillosa familia.
La otra, con su excursión al río, cruzando el puente con su perrito Scooby, rescatando pajaritos, adivinando con los ojos cerrados sabores de frutas, cogiendo flores, jugando con su regadera y disfrutando de sus papis en plena naturaleza.
Carmen consiguiendo durante su exposición un silencio poco frecuente en la clase y Martina recreándonos con su espontaneidad y su sinfín de  detalles. Dos bellezas distintas con dos estilos  diferentes, pero a cuál de las dos más linda. Qué alegría de tenerlas, qué satisfacción el enseñarlas, qué placer el ecucharlas y qué suerte de que formen parte de mi vida. De la nuestra.


Pero no son ellas las únicas que han salido de su casa, yo me he ido a la sierra para buscarles tomillo. Romero y menta tengo plantados en casa, pero sin el primero no podía completar la ficha de plantas aromáticas. Soy consciente de que la curiosidad pone al cerebro en modo de aprendizaje. Ayer mismo se lo decía a las madres de mis Pablos tras la reunión y hoy he subido a mi cuenta de Twitter, @Antonianaca, un artículo al respecto. En el se habla de que la expectación pone al cerebro en un estado que le permite aprender y retener cualquier clase de información. Segura de ello, aprovecho cualquier situación cercana a los niños para hacerles más fáciles los contenidos del currículum. Si hablo sólo de hierbas aromáticas y les enseño a escribirlas, los aburriría, si les cuento que he ido a buscarlas para ellos, pero que mi perrita Tierra no podía caminar más porque está viejita y añado que Emilio nos ha dejado "abandonadas" casi de noche porque quiere encontrar tomillo para que yo pueda llevárselo a clase, les va a resultar más interesante oler, tocar, escribir y recordar.  Haced cosas similares en casa.

"Un artículo que publica la revista Neuron asegura que la expectación que nos genera un tema pone al cerebro en un estado que nos permite aprender y retener cualquier clase de información relacionada o no. En este estado, como si se tratara de un sumidero, el cerebro no sólo absorbe lo que nos interesa sino que “succiona” además todos los datos que rodean a la materia de nuestro interés.

Además tener curiosidad por algo activa el sistema de recompensa del cerebro y se moviliza la dopamina, un neurotransmisor que nos lleva a lograr objetivos. El hipocampo, fundamental en la formación de la memoria, también se beneficia de nuestra expectación y se activa más cuando mostramos interés.

El tándem sistema de recompensa-hipocampo hace al cerebro más receptivo para aprender y retener información, incluso si esa información no es de particular interés o importancia. Es precisamente esa curiosidad que de forma natural surge cuando nos sumergimos en una novela u otro tipo de lectura, la que nos lleva a recordar hasta los más pequeños detalles y nos permite seguir el argumento. Un truco que podremos aprovechar cuando tengamos que aprender por obligación.

En definitiva, aseguran los autores del trabajo, cuanto mayor es nuestra curiosidad por un tema, más fácil es aprender o retener información al respecto. Algo que todos hemos experimentado y que ahora la neurociencia puede explicar. Y que puede ser muy útil a los docentes para poner el cerebro de sus alumnos en un estado de curiosidad que les permita asimilar mejor los conocimientos que imparten"