viernes, 19 de septiembre de 2014

CALENTANDO MOTORES

Nada mejor para terminar esta primera semana de rodaje del curso que con una doble sesión de psicomotricidad. Y, si está precedida por un delicioso desayuno, mejor que mejor. Hoy es el santo de nuestras Saletas y para celebrarlo han cocinado para nosotros un delicioso bizcocho. Estaba tan bueno que merecía un premio. Algunos niños han repetido y tripitido. Una personilla, más que comer, devoraba. Menos mal que después, para quemarlo, hemos reptado, trepado, gateado y jugado con los aros. Los hemos hecho subir, bajar, rodar, bailar, nos han servido como volante y como eje para cumplir órdenes del tipo: cabeza, codos, pies, mano, culo, espalda, dentro/fuera, arriba/abajo, a un lado/al otro, delante/detrás,...Un sin fin de actividades que nos hacen comprender por qué algunos vienen tan contentos cuando nos toca gimnasio.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

A LA CORUÑA CON RICARDO

Pues sí, en nuestra clase hemos tenido la suerte de realizar un viaje imaginario a La Coruña de la mano de un guía de lujo: el Señor Ferreiro. Deseando estaba de llevarse el Superlibro. Tenía mucho que contarnos sobre sus vacaciones en la tierra natal de su papi. Lo ha hecho sin  timidez ni vacilaciones. Hemos situado La Coruña en el mapa de España y él nos ha dicho lo lejos que está de Granada, por lo que llegó en avión desde el aeropuerto Federico García Lorca. Nos ha hablado de La Torre de Hércules, el faro en funcionamiento más antiguo del mundo, de la Rosa de los Vientos, del puerto y los barcos, de sus juegos en la playa y del delicioso pulpo gallego. A mí me ha abierto el apetito y ha servido para recordar sus ocho tentáculos invertebrados. Lo único que se le ha resistido ha sido el nombre de Mortadelo y Filemón, con los que había posado para una foto. Ninguno de sus compañeros ha podido ayudarle, así que se ha alegrado mucho cuando me ha escuchado nombrarlos. "¡Eso, eso, decía!". Cuando crezcan un poquito, los cómics de Ibáñez les resultarán familiares. De momento, hay que quitarse el sombrero por lo mucho que saben con cuatro añitos recién estrenados. Ricardo, desde luego, se ha lucido con tanto conocimiento, por lo que aprovecho para repetir por enésima vez que sólo pueden aprender lo que se les enseña y que tanto en casa como en el cole tenemos el deber de seguir estimulándolos.