viernes, 16 de diciembre de 2016

ESTIMULANDO EL OLFATO



En Infantil tenemos como objetivo fundamental la formación integral de nuestros alumnos. Sabemos que como profes construimos los cimientos de sus nuevos aprendizajes y para que nuestros cimientos sean  sólidos, diseñamos nuestra enseñanza ayudándoles a explorar el mundo que les rodea. Una de nuestras misiones es la estimulación sensorial. En La Presen nos consta que avivando los sentidos y percepciones de nuestros niños, a partir de la exploración y la interacción del medio en el que viven, desarrollamos su atención, su pensamiento, su inteligencia y su lenguaje. No en vano Piaget estableció la etapa sensoriomotora, como la primera entre las etapas del desarrollo cognitivo humano. Según él, esta etapa se desarrolla en un orden fijo en todos los niños, independientemente de su lugar de nacimiento.

 La estimulación sensorial facilita  a nuestros alumnos la complicada tarea de organizar  en su cerebro toda la información que va percibiendo en su corta experiencia vital. Nuestra intervención se basa en programar y diseñar actividades de exploración, manipulación y juego que les permita tomar conciencia tanto de sus propias capacidades como de las características del entorno que les rodea.


En el vídeo que hoy presento, los niños de tres años de nuestro colegio han disfrutado escuchando e interpretando el cuento "El caracol y la hierba de poleo", han tomado conciencia de su capacidad olfativa y han experimentado diferentes sensaciones manipulativas y sensoriales, desencadenándose en ellos una serie de efectos cognitivos como la observación, asociación y memoria, que les permitirá estructurar a corto plazo la información que les hemos dado.


Sabemos lo que hacemos.
Sabemos lo que queremos. #Somospresentación.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

EDUCAR EN EL ASOMBRO

"Todos los hombres tienen por naturaleza el deseo de aprender" escribía Aristóteles en su Metafísica. Un niño comienza a aprender desde el mismo momento de su nacimiento. Los padres y maestros debemos sacar ventaja de ello. En Infantil de nuestro colegio tratamos de despertar la curiosidad  natural de nuestros alumnos y su deseo innato de aprender para que nuestra enseñanza sea más fructífera. 
Si nos limitamos a los contenidos que nos marca el currículo, si convertimos las clases en rutinarias, si repetimos sistemáticamente el mismo tipo de actividades, asistir al colegio se convierte en un verdadero aburrimiento. Por supuesto que se puede aprender realizando fichas de forma mecánica y atendiendo a clases magistrales, pero así no se interioriza el conocimiento ni se despierta el deseo de adquirir nuevos aprendizajes.  Nuestros alumnos necesitan experiencias reales cargadas de emotividad y afecto. Nosotros se las proporcionamos.
Para Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, catedrático de Fisiología en la Universidad Complutense de Madrid y profesor adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica en la Universidad de Iowa, la clave está en enseñar con emoción. Para él, un profesor excelente es capaz de convertir cualquier concepto, por soso que sea, en algo interesante.
La canediense, Catherine L'Ecuyer, publicó hace exactamente cuatro años el libro Educar en el asombro, título que he tomado prestado para esta entrada. La revista suiza Frontiers in Human Neuroscience convirtió su tesis en una nueva teoría de aprendizaje. Para la autora, el asombro siempre está presente en la niñez, es el motor que todo niño lleva incorporado. L'Ecuyer colabora actualmente con el grupo de investigación Mente-Cerebro de la Universidad de Navarra. Según ella, la ilusión por aprender está unida al asombro. Emplear el asombro para educar debe ser fundamental. Añade, además, que los niños necesitan partir de la realidad que les rodea para adquirir nuevos conocimientos porque el cerebro humano está hecho para aprender en clave de realidad. 
El filósofo y teólogo español, Francesc Torralba,  afirma que además de las ocho inteligencias desarrolladas por Gardner, existe una novena inteligencia, la espiritual, que se sirve de la admiración o capacidad para ver lo bello en lo desconocido. Sin la admiración no habría siquiera ciencia alguna. La admiración es la causa de todo conocimiento.
Conscientes de que a través del asombro y la admiración podemos  despertar en nuestros niños el afán de aprender más y más, tratamos de deslumbrarlos con la realidad que les rodea. 
Sabemos lo que hacemos. Sabemos lo que queremos.  #Somospresentación