jueves, 10 de septiembre de 2015

PRIMER DÍA 15/16


No estoy contenta, estoy feliz!!! 

Mis niños no se han portado bien, se han portado requetebién.

Anoche, cual niña de 49 años, me desvelé. A la 5:15 los ojos como platos por la emoción de volverlos a ver. Años en el oficio no son garantía suficiente para apaciguar los nervios. Cada nuevo curso surge la duda de cómo hacerlo mejor. Estar a la altura de estos enanos no es tarea fácil.  Nuevos objetivos, diferentes instalaciones, otras rutinas y unas ganas inmensas de sacar lo mejor de ellos, unido a la certeza de que todo lo que hagas o digas va a repercutir en la dinámica de la clase. Ello hace que afronte el curso con mucha  ilusión, pero sintiendo el peso de la responsabilidad que conlleva.

Hemos pasado la mañana descubriendo espacios, decidiendo en el juego de la democracia dónde colocar las botellitas, aprendiendo dónde dejar la bolsita, cómo ir al baño, cómo hacer la fila y muchas otras cosillas largas de enumerar.  Sin olvidar, eso sí, ubicarnos en el calendario y destacar  a los niños que han cumplido años en el verano. Hemos repasado también  los nombres de todos nosotros con una actividad diferente que ha servido para introducir la lectura de forma lúdica, que les ha llamado la atención, y que reforzaremos en los siguientes días porque cualquier excusa es buena para discriminar mejor sonidos y letras: 

"Trío mamama: Mariana, Marta y Martina
Trío cacaca: Candela, Carmen y Carlos
Trío papapa: Pablo, Pablo y Pablo
Trío aaa: Ángela, Alberto y Antonia
Trío rere: Ricardo, Rodrigo y Regina
Trío especial: Saleta, Valeria y Haley
Pareja guegue: Gloria y Guille
Pareja jeje: Julio y Janet
Pareja dede: Diego y Daniela
Pareja ii: Íker e Ínés" 

Mucho por inventar, mucho por jugar, mucho por aprender, mucho por compartir,... y todo ello con la seguridad de que me voy a sentir acompañada y arropada por mis compis y por mis papis en este apasionante viaje. Gracias anticipadas a todos por estar ahí.



domingo, 7 de junio de 2015

CON "E" DE EQUIPO

Que necesitaba que fuéramos un equipo es lo que les dije el día en que nuestras vidas se cruzaron, y ¡vaya si lo hemos conseguido! Aquel día tuve pánico, pensé que tres seríamos multitud e incluso pasó por mi cabeza que muchos de los avances logrados en clase podrían irse al garete. Pero no ha sido así. Será que por aquel entonces no podía imaginar lo estupendas que son "mis seños" ni lo mucho que se iban a esforzar por hacerme caso y ayudarnos. Qué gratificante y qué fácil ha sido tenerlas en clase. Han entendido y respetado nuestras circunstancias, por lo que han actuado en concordancia. Los niños las adoran y todos los padres las han querido despedir, agradecidos, con un homenaje. 
Mañana volveremos a nuestra aula, que he querido que sintieran suya, pero ellas ya no estarán con nosotros. Voy, vamos, a echarlas mucho de menos. Su alegría, su complicidad y su disponibilidad, lo mismo te traían un helado que regaban el huerto o cuidaban de Aleta, nos van a faltar. Pero la vida es así. Se trata siempre de exprimir cada instante porque nada permanece para siempre. Que el destino se encargue de repartirles suerte a partes iguales porque tanto Esther como Elsa la merecen.